No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
Mario Benedetti
Habiendo vivido personalmente la enfermedad de la causa mundial que nos ha paralizado por este año y haber estado viviendo a la par la lucha de familiares ante la misma causa pero en otros niveles, y escuchar las historias de mis pacientes, mis amigas y amigos, leer las que me encuentro en redes o de conocidos me hacen aceptar la etapa en la que estamos, en un duelo colectivo.
La energía y el cansancio que se sienten en este punto del primer mes del 2021, me permiten decir que estamos en un duelo colectivo social, en donde la falta de energía, el poco positivismo, la falta de esperanza o una aparente apatía por el vivir se asoman en los días. Y todo lo anterior sin mencionar a los millones de personas que están viviendo un duelo en su completitud y desde sus adentros por la partida de seres queridos, y también a todas las personas que están luchando con síntomas de enfermedad mental como depresión o ansiedad en estos tiempos paralizantes y complicados.
Es importante sentir empatía por el dolor ajeno, pero también es fundamental poder seguirse alegrando de los acontecimientos propios, tratarnos suavemente a nosotros mismas y a aquellos otros seres. Tener en cuenta en tiempos difíciles la mente se descoloca, y que no sabemos cómo reaccionar hacia afuera en ciertos momentos. Reconocer y disfrutar esas pequeñas alegrías, como llegar a casa a abrazar a quien vive contigo, comer ese panecito con chocolate caliente, tomar ese café en el sol viendo el verde de las montañas, poner de nuevo ese concierto que te toca el corazón, tomar esa copa de vino con esa conversación que te calma y alegra; tomar energía y aliento cuando estemos cansadas y al contrario, cuando podamos sentir la fuerza, ir como guerreros a contener a los desesperanzados.
En duelos colectivos hay que abrazarnos, sentirnos cómo sí estamos conectados; mi mundo, es tu mundo, nos pertenecemos. Siempre se puede encontrar algo bonito en medio del caos, y siempre se pueden esperar tiempos mejores, tiempos de reconstrucción donde todo no será igual que antes sino mejor. Porque si no, ¿para qué serviría el dolor?.
En el duelo colectivo te quiero decir que yo te abrazo y me dejo abrazar, te sostengo y me dejo sostener por ti. Juntos de la mano vamos moviéndonos a tiempos más bonitos y de más libertad, al gozo de la vida y a la presencia del ahora.