Coronavirus 2020
Las pandemias en un mundo tan globalizado y conectado, son inevitables. A lo largo de la vida humana promedio se van a vivir varias. Si bien no tenemos el control de la enfermedad y que se expanda por todos los continentes, sí tenemos el control de las medidas que tomamos y de cómo tratamos nuestra mente y cuerpo en el proceso.
Como seres emocionales que somos, la vulnerabilidad es parte del vivir. Asumirnos vulnerables en ciertos momentos de la vida no nos quita fuerza, sino al contrario, nos recuerda lo que somos y sentimos en nuestros momentos de fortaleza. La enfermedad nos vuelve vulnerables, y las pandemias nos recuerdan esto como humanidad; que siempre va a haber situaciones que se salen de nuestro control y a las cuales debemos tratar con todo el respeto y cuidado posible. Debemos cuidar a la población más vulnerable; que como hemos visto en esta situación, se trata de las personas mayores de edad y las que tienen padecimientos de una enfermedad crónica.
La salud mental es igual de importante que la salud del cuerpo, en momentos de crisis social colectiva, es importante tomar medidas para no caer en síntomas desmedidos de angustia, pérdida de control, ansiedad, pánico. Es importante no cancelar las terapias; gracias a los avances tecnológicos disponemos de varias plataformas para hacerlas virtuales. Y si bien, no es el espacio idóneo, es uno que ayuda a la estabilidad y continuidad del proceso terapéutico y mejora emocional.
Las personas propensas a la ansiedad, además de no descuidar la terapia o tener alguien con quien hablar de todo lo que está aconteciendo; de los miedos, las fantasías y las angustias; deben cuidar instaurar rituales o prácticas que de antemano sepan calman la psique; ya sea alguna actividad artística, meditación, ejercicio, ordenar cosas, cocinar. Dedicar un momento al día donde nos recordemos que la calma no se debe perder y no tiene por qué perderse; que podemos asumirnos vulnerables sin soltar el control de nuestras conductas y pensamientos.
Situaciones así también nos enseñan cosas, y también les podemos sacar el lado positivo. Recordarnos que no tenemos control total de las cosas o situaciones, mucho menos del futuro. Que debemos aprender a soltar y entender estamos en un proceso de vida en constante cambio, y que generalmente no se nos avisa cuándo acaba. Debemos aprender a disfrutar y vivir el presente; sin pretender tenemos garantizado el futuro. Debemos re-conectar con lo más esencial que es, nuestra salud, nuestro cuidado, el amor a los seres queridos y el cuidado a los mismos y todos los seres en general.
¡Cuidarnos a nosotros es cuidarnos a todos!