Todo depende de cómo vemos las cosas,
Y no la forma en que son en sí mismas.
Carl G. Jung.
Sobre el conocimiento del sí mismo en el psicoanálisis
Me gustaría comenzar por hablar sobre el objeto de estudio del presente capítulo: el conocimiento del sí mismo. ¿Qué entendemos por el sí mismo? Es un concepto tan complejo y que abarca tantas instancias del individuo que no se podría atrever a decir que se puede explicar desde una sola corriente epistemológica.
Es sabido que la conducta humana se explica mediante procesos conscientes e inconscientes. El psicoanálisis[1] aborda el tema del conocimiento sobre el sí mismo desde sus orígenes con las publicaciones de Sigmund Freud. Así como ha sido estudiado por casi todos los pensadores que han hecho aportaciones en las diferentes corrientes que buscan dar explicación a la conducta humana, como lo son la Gestalt, el humanismo, el existencialismo, entre otras.
Nos enfocaremos en teorías que tratan de comprender el entendimiento del sí mismo tomando en cuenta a los elementos inconscientes que se reflejan en nuestros actos, ya que como se ha mencionado no se puede considerar que los humanos tengamos total comprensión de nosotros, ni que logremos alcanzarla del todo. Carl G Jung, es uno de los principales psicoanalistas que tomaron el conocimiento del sí mismo como eje principal de su obra. En el libro, Contribuciones a los simbolismos del sí mismo[2], Jung habla sobre los elementos conscientes e inconscientes que nos conforman a los individuos y que son causantes de nuestro propio entendimiento. Menciona que en cuanto más contenidos importantes de lo inconsciente son asimilados por el yo, tanto más se aproxima éste al sí-mismo, aun cuando este acercamiento sólo pueda ser asintótico[3]. La imagen de la totalidad permanece en el inconsciente, no en el consciente; Jung aclara que es importante anclar al yo en el mundo consciente para afianzar dicha conciencia por medio de una adaptación. Para esto último es de gran valor el lado moral, las virtudes, la atención, el esmero la paciencia, etcétera; así como por el lado intelectual, la observación de la sintomatología del inconsciente y la autocrítica objetiva.
En su obra, Jung poéticamente nos hace ver cómo no podemos desechar todos aquellos elementos, así como las vivencias que nos acercan a los deseos, angustias e impulsos inconscientes de una persona, él menciona: “Quien se identifica con la mitad diurna de su existencia psíquica considerará nulos y vanos su sueños nocturnos, aunque tan larga es la noche como el día y todo lo consciente tiene en el inconsciente, como es notorio, su fundamento, en él arraiga y en él vuelve a extinguirse cada noche”[4]. Los sueños revelan mucho material sobre los elementos inconscientes. A pesar de no tener acceso inmediatamente a ellos, sí conforman nuestra personalidad y por ende a nuestro sí mismo. Con lo anterior, no podemos dejar a un lado la información que tenemos por todo el material consciente, lo que sí sabemos en conjunto con lo que desconocemos nos forma como un todo, y hay varias técnicas además de los sueños que nos acercan a este completo entendimiento.
¿En qué consisten los procesos inconscientes?, Jung responde en su libro, Las relaciones entre el yo y el inconsciente[5]. En la medida en que los procesos cognitivos son inconscientes es que nada puede decirse de ellos; pero ocasionalmente se hacen manifiestos, en parte a través de síntomas, en parte a través de actos, opiniones, estados afectivos, fantasías y sueños. Los procesos inconscientes están con la conciencia en una relación compensatoria, se complementan recíprocamente formando una totalidad, el sí-mismo.
Nos queda claro el papel tan importante que tiene el inconsciente en el propio entendimiento y conocimiento. Para Jung como para otros psicoanalistas es fundamental reconocer lo desconocido. Y es por medio de distintas técnicas y procesos como nos acercamos a todo ese material escondido que sale a luz durante nuestro proceso de vivir. A continuación se explicará uno de los mecanismos de defensa propuestos por Freud, y por el cual una gran cantidad de personas han llegado a acercarse un poco más al entendimiento de su propio ser. Los artistas mediante la sublimación, logran conocerse más ya que evocan elementos conscientes e inconscientes en su obra, tanto en el proceso de realización de la misma como en la contemplación del resultado final.
Bibliografía
De Tavira, Federico. 1996. Introducción al psicoanálisis del arte. Sobre la fecundidad psíquica. México: Plaza y Valdés.
Freud, Sigmund. 2012. Sigmund Freud Obras completas Vol. XIV. España: Amorrortu.
Freud, Sigmund. 2012. Sigmund Freud Obras completas Vol. XVIII. España: Amorrortu.
Jiménez, José. 2013. El surrealismo y el sueño. España: Museo Thyssen-Bornemisza.
Jung, Carl. 1992. Contribuciones a los simbolismos. España: Paidós.
Jung, Carl. 1990. Las relaciones entre el yo y el inconsciente. España: Paidós.
Jung, Carl. 1970. Arquetipos e inconsciente colectivo. Argentina: Paidós.
Kettenmann, Andrea. 1999. Kahlo. España: Taschen.
Klein, Melanie. 1990. Obras completas. Amor, culpa y reparación. Argentina: Paidós.
Laplanche, Jean. 2013. Diccionario de psicoanálisis. Argentina: Paidós.
Nonaka, Masayo. 2014. Remedios Varo: Los años en México. México: RM.
Poniatowska, Elena. 2011. Leonora. España: Seix Barral.