La ansiedad y la depresión se consideran dos de los desórdenes psicológicos de mayor registro en los centros de salud, en población general. Asimismo, dentro de la población universitaria, constituyen dos de los principales motivos de consulta atendidos a través de los servicios de Bienestar Universitario. Por esta razón, muchos estudios se han centrado en la evaluación de la depresión y la ansiedad en estudiantes universitarios (Agudelo, Casadiegos, & Sánchez, 2008).
Sobre la conducta ansiosa, las definiciones hacen referencia implícita o explícitamente a un sentimiento anticipatorio de temor, es decir, corresponde a una sensación desagradable que se produce a partir de la existencia de un estímulo que supuestamente va a afectar negativamente.
La elevada frecuencia de ansiedad y depresión en estudiantes universitarios está relacionada con factores sociales, familiares y por el estrés académico. El estudio de prevalencia de trastornos de ansiedad y depresión y factores académicos y sociofamiliares asociados muestra cifras relevantes para esta investigación. El estudio se realizó en una muestra de 700 alumnos, aplicando la Escala de Ansiedad y Depresión de Goldberg (EADG) llevado a cabo por Balanza, Morales y Guerrero. Como factores de estudio se utilizaron variables que medían diversas situaciones estresantes relacionadas con factores sociofamiliares y académicos. Respecto a los resultados el 47,1% de los estudiantes sufrían trastornos de ansiedad y el 55,6% depresión (Morales, Guerrero, & Balanza, 2009).
Bertoglia habla de que durante los últimos años han incrementado los estudios e investigaciones realizadas sobre la conducta ansiosa en los escolares. Bertoglia menciona que por un lado existe el componente preocupación que se describe como los pensamientos acerca de las consecuencias del fracaso, lo que hace que la persona pierda concentración debido a la aparición de pensamientos que apuntan a resultados negativos; y por otro, el componente emotivo que se refiere a las sensaciones desagradables y a las reacciones fisiológicas provocadas por la tensión del exámen (tensión, inquietud, molestia, desagrado, etc.). Habla sobre la teoría de Spielberger, que la ansiedad no es concebida como un fenómeno exclusivamente emotivo, sino que también participa un componente cognitivo importante puesto que, cuando la persona empieza a pensar anticipadamente en las consecuencias negativas que le acarreará su fracaso, autoalimenta su propia ansiedad y además experimenta interferencias en su actividad cognitiva dado que, en lugar de concentrarse en la exigencia que le plantea la prueba, centra su pensamiento en las consecuencias indeseables que habrán de producirse (Bertoglia, 2005).
Sarason (1978; citado en “El estudiante ansioso, una forma de enfrentar el problema”), describe la conducta ansiosa más bien en términos secuenciales, enfatizando los siguientes aspectos: a) La situación es percibida como díficil, desafiante y amenazadora; b) La persona se autopercibe como ineficaz para manejar la situación o adaptarse a ella; c) La persona se centra en las consecuencias indeseables de su inadecuación personal; d) Las preocupaciones autodespreciativas son fuertes e interfieren con la actividad cognitiva requerida por la tarea; e) La persona espera y anticipa el fracaso y teme ser considerado como inferior por los demás. En el caso particular del adolescente, dada las condiciones especiales de la etapa que está viviendo, tiende a experimentar con mucha intensidad estos sentimientos de insuficiencia personal y la sensación de pérdida de estimación o consideración por parte de sus iguales. En otras palabras, se producen efectos negativos sobre la autoestima del estudiante que pueden dar origen a un amplio espectro de reacciones, desde sentimientos intensos de inferioridad hasta compensaciones o enmascaramientos del conflicto (Bertoglia, 2005).
La Universidad Nacional Autonómia de México realizó un estudio el cual tenía como objetivo analizar la relación que existe entre ansiedad, pensamiento constructivo (PC) y pensamiento no constructivo (PNC) en una muestra de estudiantes universitarios. Los resultados mostraron que 14% de estudiantes presentó ansiedad en alto grado, encontrándose una diferencia significativa a favor de las mujeres en ansiedad fisiológica. En cuanto a PC, encontraron una diferencia significativa en afrontamiento conductual también a favor de las mujeres. Al correlacionar ansiedad y PC, como se esperaba, todas las escalas y subescalas de PC correlacionaron negativa y significativamente con las cuatro modalidades de ansiedad, es decir, cuanto mejor es el pensamiento constructivo, tanto menores índices de ansiedad se presentan. Sin embargo, en PNC sólo fueron significativas las correlaciones entre pensamiento rígido con ansiedad cognitiva, motora y con el total de ansiedad. Se concluyó que una alternativa para reducir la ansiedad en los estudiantes universitarios ante las demandas académicas sería enseñarles a pensar de una manera constructiva (Aragón, Contreras, & Tron, Ansiedad y pensamiento constructivo en estudiantes universitarios, 2011).
Álvarez, Aguilar y Lorenzo realizaron una investigación que trataba de determinar en qué medida hay manifestaciones de síntomas de ansiedad ante los exámenes y contrastaron los resultados con el rendimiento académico, el tiempo de estudio, la titulación y el sexo. La muestra estaba compuesta por 1021 estudiantes realizándose un muestreo aleatorio estratificado, se utilizó un Inventario de estrés académico. Como resultado se tuvo que hay una gran cantidad de estudiantes universitarios con una ansiedad preocupante o muy preocupante frente a los exámenes en respuestas cognitivas, fiosiológicas y motóricas. Sin embargo, los datos no fueron concluyentes en la incidencia sobre el rendimiento académico. Finalmente según mostraron los estudios la ansiedad juega un papel determinante en la realización de un examen. Por ello, se ha de reflexionar sobre el sufrimiento que, padecen los discentes hasta haber realizado el examen (Álvarez, Aguilar, & Lorenzo, 2012).
Mientras tanto en Argentina, se evalúo la efectividad de un programa para disminuir la ansiedad ante los exámenes, la procrastinación académica e incrementar la autoeficacia regulatoria, con 19 estudiantes universitarios. El programa estimula el automonitoreo de las estrategias de aprendizaje implementadas, el aprendizaje de técnicas cognitivo-conductuales de control de la ansiedad y el ensayo anticipado de exámenes. Al comparar los resultados pre- y posintervención, se constataron mejorías moderadas. El programa que utilizan consta de tres módulos relacionados entre sí. El primero impulsa la autorregulación del aprendizaje y busca compensar algunos déficits observados en estudios previos. El segundo módulo incluyó psicoeducación sobre la ansiedad frente al examen y los fundamentos de las técnicas cognitivo-conductuales que se emplearon. El tercer módulo promueve la competencia para anticipar el contenido y el formato de las evaluaciones, el ensayo anticipado de ejercicios de prueba, las estrategias para sortear dificultades imprevistas durante la evaluación, la optimización de los tiempos en la resolución de la tarea y la regulación de la interacción cara a cara con el evaluador (Furlan, 2013).
Referencias
Agudelo, D. V., Casadiegos, C. G., & Sánchez, D. L. (2008). Características de ansiedad y depresión en estudiantes universitarios. International Journal of Psychological Research, 1, 34-39.
Álvarez, J., Aguilar, J., & Lorenzo, J. (2012). La ansiedad ante los exámenes en estudiantes universitarios: Relaciones con variables personales y académicas. (E. EOS, Ed.) Electronical Journal of Research in Education Psychology, 10, págs. 333-354.
Aragón, L., Contreras, O., & Tron, R. (24 de Abril de 2011). Ansiedad y pensamiento constructivo en estudiantes universitarios. Universidad Nacional Autónoma de México, 3(1), págs. 43-56.
Aragón, L., Contreras, O., & Tron, R. (24 de Abril de 2011). Ansiedad y pensamiento constructivo en estudiantes universitarios. Universidad Nacional Autónoma de México, 3.
Bertoglia, L. (2005). El estudiante ansioso, una forma de enfrentar el problema. Psicoperspectivas, IV, págs. 19-26.
Dorantes, C. (2010). El proyecto de investigación en Psicología. De su génesis a la publicación. México: Universidad Iberoamericana.
Furlan, L. A. (2013). Eficacia de una intervención para disminuir la ansiedad frente a los exámenes en estudiantes universitarios Argentinos. Revista Colombiana de Psicología, 22, págs. 75-89.
Morales, I., Guerrero, J., & Balanza, S. (2009). Prevalencia de Ansiedad y Depresión en una Población de Estudiantes Universitarios: Factores Académicos y Sociofamiliares Asociados. Clínica y Salud, 20, págs. 177-187.
Psicopsi. (2002). Obtenido de Psicopsi: http://psicopsi.com/
Richards, L. B. (2005). El estudiante ansioso, una forma de enfrentar el problema. Psicoperspectivas, IV, págs. 12-26.